Administrador Público y Cientista Político

lunes, 16 de enero de 2012

Problemas en la gestión pública boliviana

    Hace un par de meses me tocó visitar una gobernación del país para realizar un diagnóstico sobre la eficiencia de su funcionamiento. Pude advertir, dentro de dicho diagnóstico, algunos aspectos críticos que se repiten en otros espacios públicos y que son importantes mencionarlos para reflexionar sobre la realidad de nuestro servicio público.

    He aquí algunos de los aspectos más relevantes que me llamaron la atención, porque son redundantes en la gestión pública de nuestra historia y, lamentablemente, porque no los hemos podido superar.

    En primer lugar, pude evidenciar una rotación excesiva de personal, debido a la necesidad de cumplir casi obligatoriamente con los favores políticos dirigidos sobre todo a las organizaciones sociales, que exigen cuotas de poder en los distintos espacios de la gestión. De no cumplir con estas exigencias, la autoridad deberá sufrir represalias que seguro le generarán problemas de ingobernabilidad o de gestión en su contra.

    Es así que, por lo menos cada tres meses, el personal cambia, lo que significa sacar a los que no lograron aprender durante este corto tiempo su labor y meter a nuevos servidores que deberán intentar aprender sus labores en tiempo récord: el círculo vicioso de la ineficiencia. Como es de imaginar, esto perjudica a la gestión y al cumplimiento de los objetivos previstos en la planificación realizada.

    Por otro lado, existen directores o jefes de unidad que, si bien tienen el perfil profesional requerido en muchos casos, responden también a la confianza de una organización social. De esta manera, la máxima autoridad -de no estar contenta con el desempeño de uno de sus subordinados- antes de pretender retirarlo, debe consultar a la organización social para obtener el visto bueno correspondiente.

    Por otro lado, también pude advertir que no se puede contratar a profesionales suficientemente calificados porque los salarios de éstos, de acuerdo con los precios del mercado de la oferta y la demanda laboral, superan de lejos a los ofrecidos en la gestión pública boliviana. Cabe recordar que nadie puede ganar más que el Presidente del Estado. Es así que la supervisión para el desarrollo de obras públicas departamentales o municipales, por ejemplo, la deben hacer algunos egresados o recién titulados de las escuelas de ingeniería del país, corriendo el riesgo de que “aprendan echando a perder”.

    Finalmente, existe una gran confusión con relación a los reglamentos internos. Si uno hace el ejercicio de preguntar a los servidores públicos si tienen conocimiento, por ejemplo, del reglamento interno de contrataciones, se encontrará con sorpresivas respuestas como “acá no existe ese tipo de reglamentos” o “por supuesto que existe pero todavía no lo he leído porque soy nuevo”, entre otras.

    Lo cierto es que después de realizar el diagnóstico definitivamente considero, por el bien del país y sin ningún ánimo de politizar este debate, que debemos institucionalizar nuestro servicio público.

    ¿Por qué no crear una escuela de gestión pública en donde se pueda acoger a todo aquel que desee servir al público y que, como en el caso francés, sólo puedan entrar los mejores estudiantes del país?

    De esa manera, para servir al público, habría que cumplir con el requisito mínimo de haber pertenecido a dicha escuela cumpliendo la consigna: “los mejores al servicio del país”. Con ese incentivo y aumentando los salarios de la función pública podríamos lograr institucionalizarla de verdad y de esta manera contribuir a la ejecución efectiva de políticas públicas que son la base para construir un nuevo Estado.


    Jorge Dulon Fernández es administrador público y cientista político

1 comentario:

Unknown dijo...

Comparto su propuesta de una escuela de formación de servidores públicos,de hecho, en mi tesis de grado en Derecho, propuse la creación de una institución similar, consciente de que en algunos paises incluso en Latinoamérica, ya han considerado la creacion de instituciones destinadas a la capacitación de servidores públicos. Y es que el servidor público boliviano actualmente, aprende en la práctica, pero esto toma mucho mas tiempo que si se forma o toma un curso, estudia un diplomado o una maestria que le abrevia todo lo que tiene que saber para involucrarse de una manera mas directa y con mayores comptencias y habilidades para la labor que ejercerá.
Ahora bien, lo que nuestra adminstración pública necesita es una rapida profesionalizacion de sus servidores públicos. Ya que la administración pública requiere del conocimiento de diferentes areas, no bastará solo con la formación recibida para desempeñarse como servidor público, sino que es importante a la vez que primordial, la formación técnica de cada uno de ellos. Esta profesionalización, no busca que los servidores públicos ingresen a la institución provistos de preparación tecnica y contactos en circuitos de poder político. Al contrario, se requiere la aplicación del mejor saber y entender a momento de la toma de decisiones basada no solo en valores éticos, sino tambien en el accionar eficaz y eficiente a fin de luchar contra la corrupción y la burocracia tan arraigadas en nuestra sociedad boliviana. Hoy ya no necesitamos rellenar cargos con cualquier persona sin la mas leve formacion en la especialidad en la que trabajará. Lo que debemos evitar es que con el paso del tiempo, los servidores públicos en su especialidad sean considerados iguales o peores que los profesionales que no tienen la formación requerida para ser servidores públicos. Porque una cosa es ser profesional abogado, arquitecto, sociólogo, ingeniero, etc., pero otra muy distinta es incorporarse con esa formación técnica al comercio, la industria, la justicia o la función pública.

Saludos cordiales
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