Administrador Público y Cientista Político

jueves, 4 de abril de 2019

Mentiras que dañan el ser de la política


viernes, 29 de marzo de 2019 · 00:09
De acuerdo a datos del Latinobarómetro 2018, los partidos políticos de Latinoamérica provocan desconfianza en la mayoría de la población de sus países. En promedio, sólo un 13% de la muestra confía en los partidos políticos. 
La interpretación considera que los partidos políticos se encuentran en un momento especialmente negativo, similar al que tuvieron en los años que precedieron la crisis asiática, al final del milenio. Este desencanto con la política ha llevado a la fragmentación de los partidos, a la crisis de representación y a la elección de líderes populistas. Estos datos dan cuenta, además, de la crisis en que se encuentran los sistemas políticos de nuestra región. 
Este mismo estudio establece que en el caso boliviano, sólo el 12% de sus habitantes confía en los partidos. No es novedad que una gran mayoría cuestione el accionar de los políticos tradicionales y, por lo tanto, interprete el concepto de “política” como algo podrido, malo, corrupto o mentiroso, entre otros calificativos. Lógicamente esta percepción es alimentada por varios comportamientos cuestionables del sistema político en general y de nuestros políticos en particular.
 Como ejemplo actual, tenemos al Vicepresidente, que se ha convertido en un paradigma negativo del “hombre político boliviano”, generando anticuerpos en mucha gente. Ejemplos hay de sobra, dentro de los cuales se encuentran las mentiras que ha estado lanzando como parte de su estrategia personal y de campaña que en algunos casos tiene que ver con la guerra sucia iniciada por el Movimiento Al Socialismo (MAS) en contra de la oposición.  
Enumeremos algunas de ellas: según un recuento periodístico, el segundo hombre del país dijo públicamente en ocho oportunidades que era matemático de profesión. No obstante, realizadas las averiguaciones en la UNAM de México, universidad donde estudió, aprobó 16 materias, de las 30 que debía cursar y aprobar. El mismo informe registra que el Vice se aplazó en dos materias y a dos no se presentó al examen.
Segunda mentira: en noviembre de 2015, meses  antes de la realización del referendo del 21F, Álvaro García Linera mencionó en un discurso en la comunidad de Viroloco que si los padres y madres de familia de la comunidad no daban su apoyo al presidente Evo Morales (en el referendo) “regresarán los vendepatria, quitarán todo a las wawas, el sol se esconderá y la luna se escapará”. No se necesita explicar mucho para afirmar que ésta fue una gran mentira del Vicepresidente. El resultado mostró que un 51,3% de los bolivianos no apoyó al presidente Morales. 
Afortunadamente, no regresaron los vendepatrias, no le quitaron la comida a las wawas y ni el sol se escondió, ni menos la luna se escapó. 
Tercera mentira: en diciembre de 2018, el Vicepresidente visitó el Chapare y en su intervención mencionó que si la oposición gana las elecciones de 2019, los viejos líderes políticos pretenden cerrar las universidades públicas y eliminar el Bono Juancito Pinto y la Renta Dignidad. En ninguna parte de las propuestas de la oposición se encuentran esas medidas. Todo lo contrario, el principal candidato de la oposición, Carlos Mesa, ha desmentido al Vicepresidente estableciendo que respetará la política social de bonos.
En definitiva, con estos ejemplos de las “mentiras increíbles” del Vice y otras acciones cuestionables de los políticos tradicionales como la corrupción, se puede comprender el porqué  gran parte de los bolivianos se sienten engañados y no sólo eso, perciben que se menosprecia su inteligencia, que se les habla como si su ignorancia fuera tal que van a creer y  caer una y otra vez en historias, ¡tiradas de los pelos! 
Afortunadamente y contrariamente a lo que piensan algunas autoridades del MAS, los bolivianos no son ni tontos  ni ingenuos y ya se han dado cuenta por dónde va la mano. Queda esperar que el voto del 20 de octubre renueve los mandatos, revalorice la política y le dé aire a nuestra democracia, hoy por hoy muy venida a menos producto de intereses sectarios que tienen que ver con la perpetuidad en el poder y un ejercicio de autoritarismo cada vez más secante.

Jorge Dulon Fernández es administrador público y cientista político.

¿Adelantar elecciones?


lunes, 11 de marzo de 2019 · 00:09
Realizados los cálculos en el marco de la nueva Ley de Organizaciones Políticas (LOP), si bien todavía no existe una convocatoria formal, todos sabemos, incluyendo al Presidente, que las elecciones nacionales deberían realizarse el 27 de octubre de 2019.
De hecho, en septiembre de 2018, la expresidente del Senado Gabriela Montaño mencionó que las elecciones presidenciales de 2019 se realizarían el último domingo de octubre, explicando, en esa fecha, que las organizaciones políticas tendrían al menos 60 días para sellar alianzas y presentar binomios en las primarias, previstas para enero de este año. Es decir, el calendario electoral se estructuró minuciosamente, tomando en cuenta la fecha de las elecciones generales. Dicho criterio también fue tomado en cuenta por el reglamento para las primarias realizadas en enero 2019. 
No obstante, el Presidente, nuevamente mostrando que influye directamente en los órganos del Estado, “sugirió” al Tribunal Supremo Electoral (TSE) modificar la fecha de las elecciones nacionales aduciendo que el mismo 27 de octubre se realizarían elecciones en Argentina y Uruguay. Según Morales, esto perjudicaría a los bolivianos que viven en esos países y que desean emitir su voto en el exterior para elegir nuevas autoridades bolivianas.
Realizadas las averiguaciones del caso, la susceptibilidad del Presidente cae en saco roto, ya que tanto Argentina como Uruguay cumplen con todas las condiciones para que las bolivianas y bolivianos que se hayan inscrito para votar lo puedan hacer sin ningún inconveniente. Por lo tanto, detrás de la sugerencia del Primer Mandatario  existen, como siempre, varios intereses políticos que debe cuidar, aunque esto signifique mezclar temas políticos partidarios con asuntos de Estado. 
Queda claro que al MAS no le conviene que las elecciones de Argentina y de Bolivia se crucen ya que  piensan que cuentan con un número importante de votantes en el vecino país. Los datos de la última elección, realizada en 2014, muestran que el 88% de los bolivianos residentes en Argentina que fueron a emitir su voto votaron por el MAS. Esto en número de personas corresponde a 64.251 personas. En el caso de Uruguay, el número no es tan significativo pero vale la pena tomarlo en cuenta. 
Emitieron su voto  108 bolivianos residentes en Uruguay, de los cuales votaron 57 por el MAS, es decir 53%. Lógicamente, teniendo en cuenta esas cifras, sería un mal negocio para el partido de gobierno que se interponga cualquier tipo de obstáculo para que su militancia o simpatizantes en el exterior no puedan acudir a votar. 
En segundo lugar, adelantar las elecciones significaría que el plazo para conformar nuevas alianzas en el marco de los binomios existentes, para definir planchas para la elección de asambleístas, deba también adelantarse de acuerdo al artículo 51 b de la Ley 1096 de Organizaciones Políticas. Esto nuevamente pondría en apuros a las organizaciones políticas de oposición, tal como sucedió cuando debieron apresurar procesos en el marco de las elecciones primarias. 
Finalmente, ya se habría decidido que las elecciones se adelanten con el fin de realizarlas antes de que se haga público el criterio que debe emitir la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) respecto a la ilegalidad o no de la candidatura del binomio Morales y García. En efecto, realizados los cálculos, si bien la CIDH no fijó aún el plazo para emitir su criterio respecto a la ilegalidad de la repostulación del Presidente Evo Morales, es muy probable que el tratamiento se realice en el periodo de sesiones que se realizará en el 172º Período de Sesiones de la CIDH, del 2 al 10 de mayo en Kingston, Jamaica. Una vez que se dé dicho tratamiento, seguramente la CIDH podrá emitir un criterio en la subsiguiente sesión, a efectuarse del 23 de septiembre al 2 de octubre de 2019, en la sede de la CIDH en Washington, D.C. 
Siguiendo esa línea, si se adelantan las elecciones nacionales, el pronunciamiento de la CIDH no llegaría a tiempo y, por lo tanto, el MAS podría nuevamente burlarse del soberano saliéndose con la suya y con todas las condiciones a su favor, voto eficiente en el extranjero, y oposición desestabilizada. En resumen: se confirma que todas las acciones del gobierno giran en torno a intereses electorales y no a favor de los bolivianos.
Jorge Dulon Fernández es administrador público y cientista político.

¡Fraude electoral!


jueves, 21 de febrero de 2019 · 00:10
De manera disciplinada, hace algunos días, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) dispuso el desplazamiento de cinco comisiones técnicas que se encargarán del empadronamiento biométrico permanente de ciudadanos bolivianos, que se encuentran en 11 ciudades de Argentina, Chile, Brasil y España.
Dicha disposición se enmarcó en la Ley 1066 de 2018 que modifica algunos artículos de la Ley del Órgano Electoral y otros de la Ley del Régimen Electoral, que establece: “El registro de bolivianas y bolivianos con residencia en el exterior es voluntario, será permanente y se aplicará conforme a planes de empadronamiento”. El segundo artículo transitorio de la misma ley establece que: “La implementación del registro de bolivianas y bolivianos residentes en el extranjero (…) se realizará de forma progresiva, priorizando el registro en países con mayor población boliviana”. 
Las exigencias de democratización y de universalización del sufragio sugieren que si un país decide que se vote en el exterior, debe generar todas las condiciones necesarias para que no sean sólo ciudadanos de pocos países en el extranjero los que puedan empadronarse de manera permanente en el exterior, sino la mayor cantidad. De lo contrario, se recomienda que no se lo haga, porque surgiría una especie de discriminación o exclusión a los potenciales votantes que no estarían contemplados para empadronarse en otros países que no hayan sido los seleccionados.
Es cierto que en 2014 el Estado gastó casi  13.000 bolivianos por el voto de cada boliviano en el exterior. En ese momento histórico, el costo total llegó a más de 26,3 millones de bolivianos. Ésta, seguramente, es la justificación del Tribunal Supremo Electoral (TSE) para, ahora, focalizar la atención en solamente cuatro países en esta especie de progresividad del empadronamiento permanente.
 No obstante, se observa que estos cuatro países no cumplen con el criterio de cantidad necesaria para universalizar el empadronamiento. Para quizás, acercarse a ese carácter, el TSE, en sus cálculos, podría haber tomado también en cuenta datos relevantes de otros países que cuentan con un número importante de ciudadanos bolivianos que esta vez sí desearían ser empadronados, como en el caso de Estados Unidos, dónde reside el 10,37% de los bolivianos emigrantes, o en Italia, dónde se encuentra el 1,94%.
Por otro lado, es sospechoso que el TSE hubiese elegido sólo cuatro países que casualmente en 2014 obtuvieron una alta votación a favor del MAS. Estos países fueron: España, con 19.392 votantes; Chile, con 7.266; Argentina, con 64.251; y Brasil con, 18.588. Es decir, el TSE tomó en cuenta únicamente dos criterios. En primer lugar el número mayor de votantes en el exterior habilitados y, segundo, el mayor porcentaje de votos para el MAS en países del exterior.
¿Por qué Estados Unidos, que es el tercer país en el mundo que recibe más bolivianos, después de Argentina (52,98%) y España (18,53%) y antes que Chile (4,76%) e Italia (1,94%), no se encuentra en la lista de países que tendrá la posibilidad de empadronar de manera permanente. ¿Será porque los masistas perciben que en Gringolandia existen muchos ciudadanos bolivianos opositores al régimen de Morales? 
Al parecer, en el caso de Bolivia son las condiciones y exigencias de carácter político las que terminan explicando la adopción de decisiones para permitir el empadronamiento permanente o no en el extranjero. Debo insistir que esta señal coarta los derechos políticos básicos de miles de bolivianos y bolivianas que viven en otros países, y que ahora sí desean empadronarse para ejercer su derecho al voto y, por lo tanto, luchar a favor de la democracia boliviana desde una trinchera en el extranjero.
Finalmente, debemos estar atentos sobre posibles aumentos mágicos del padrón en el TSE, sobre todo en estos cuatro países identificados. La experiencia nos ha mostrado que existen serias fallas en su base de datos dentro del país. ¿Qué se puede esperar  afuera? ¿Dibujo libre?
Jorge Dulon Fernández es administrador público y cientista político.

Álvaro, el soberbio


viernes, 01 de febrero de 2019 · 00:09
El día del acto eleccionario, el Vicepresidente de todos los bolivianos, asumiendo una actitud prepotente y casi pedante, dijo públicamente: “Siendo fríos, calculo que con que vote entre un 50 y un 70% de nuestra militancia yo estaría feliz. Si vota el 100%, ultra feliz. Si vota menos del 50%, me preocuparé porque es un llamado de atención de que la estructura orgánica requiere un conjunto de ajustes”. 
Con los resultados confirmados, se estableció que el partido de gobierno alcanzó únicamente un poco más del 40% de los votos válidos de su militancia. Es decir, mucho menos de lo que se imaginaba el segundo hombre del país. Siguiendo a pie juntillas las declaraciones textuales del Vice, esto nos lleva a pensar que él, junto a su entorno, deben estar muy preocupados ya que la militancia no respondió como esperaban. 
Seguramente por eso, las autoridades políticas tardaron casi un día entero en salir a los medios de comunicación para evaluar los resultados de las elecciones primarias. El Vicepresidente tardó un poco más. Trataron de homogeneizar el discurso como buenos estrategas y establecieron tres líneas de discurso:
— La primera consideró que quien ganó, con esta experiencia de elecciones primarias, fue la democracia boliviana, ya que por primera vez se realizó un proceso de este tipo y que seguramente la próxima vez se profundizaría, consiguiendo que no solamente participe un binomio por organización política. 
— La segunda línea discursiva establecía que este cuarenta y tantos por ciento de participantes/militantes era una buena base para afrontar las elecciones nacionales de octubre. 
— Y tercera, que como las elecciones no eran obligatorias, era normal que no toda la militancia del MAS haya salido a votar. Incluso un flamante ministro llegó a decir que no somos Corea del Norte para tener una participación de 90%.
Hasta ahí, algunas autoridades habían tratado de matizar las declaraciones del Vice el día de las elecciones, justificándolo y, además, diciendo que lo que el Vicepresidente tenía antes de las primarias eran expectativas, como cualquier otro ser humano que desea vehementemente algo. Una cosa es querer algo y otra cosa es la realidad, decían. 
Finalmente, el martes 29 de enero por fin salió Álvaro García, haciendo una evaluación medio confusa para la gente. Trató de usar teoría política estableciendo que: “Tenemos un sistema multipartidario con predominancia de un partido. A excepción del predominante, el Movimiento al Socialismo, los demás son partidos regionales, hay débil militancia partidaria en todos”. Si bien reconoció que a partir del resultado se identifican debilidades en la militancia partidaria en todos, lanzó nuevamente una frase llena de soberbia y de bronca hacia la oposición: “Me río, lleguen a 50.000 y hablamos; no son nada”. 
Los asesores de Álvaro deben hacerle entender que estas actitudes tan absurdas de soberbia lo único que hacen es conseguir dos cosas. O que la gente se siga burlando de él, ya que generalmente lo que dice después va en su contra (ejemplo de las neuronas), o que la actitud arrogante también provoca rabia en las personas, porque en realidad lo que valora el pueblo es la humildad. Si de verdad el MAS está pensando en llegar a la clase media emergente que definirá al ganador en octubre 2019, entonces debe elaborar un discurso más cercano a la gente, no tan altanero, ya que por las características de esta nueva clase media, a la mayoría no le gusta las bravuconadas. 
La gente seguramente extraña al Vice humilde y mesurado en sus declaraciones, y piensa que seguramente el poder lo ha cambiado. La sabiduría de la gente puede tener razón. El poder y la fama cambia a las personas, y les hace traslucir sus peores debilidades en cuanto a carácter y personalidad se refiere. El poder en definitiva corrompe el alma de las personas. Hace algunos años la exesposa del Vicepresidente había advertido esto en un medio de comunicación. Mencionó que para ella, Álvaro era ahora un personaje desconocido. 
Parece que ese su cambio se ha acentuado para mal y ha convertido al Vicepresidente en un tipo soberbio e intolerante que ningunea a todo el mundo sin medir que sus acciones hormonales pueden afectar a su partido de manera definitiva.

Jorge Dulon Fernández es administrador público 
y cientista político.

Las primarias inútiles y oscuras


sábado, 19 de enero de 2019 · 00:10
A inicios de 2018, cuando la Ley de Organizaciones Políticas todavía era un proyecto, analistas y algunos opositores cuestionaron la incorporación de un proceso de primarias en dicho proyecto de ley, ya que se dijo que era parte de una estrategia del partido de Gobierno para cumplir con el objetivo de perpetuar en el poder al presidente Morales. Rápidamente algunas autoridades del Ejecutivo salieron a la palestra explicando, de la manera más coherente y tranquila posible, que era absurdo ejecutar las primarias para estas elecciones nacionales porque quedaba un periodo de tiempo muy corto.
Estas declaraciones fueron avaladas por algunos vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), quienes  incluso dijeron que las primarias recién se realizarían para las elecciones del 2025 extendiendo una explicación técnica y cultural para justificar dicha imposibilidad.
Ya con la aprobación de la Ley de Organizaciones Políticas (LOP), una vez más el Gobierno mostró contradicciones internas y mencionó que sí era posible hacer las primarias. Esto, por supuesto, obligó a los mismos vocales a tratar de explicar que, si bien habían dicho que no era posible, ahora se debía evaluar la factibilidad. Inmediatamente y en tiempo récord trabajaron por tiempo y materia el reglamento para las primarias, obviando la importancia de trabajar un reglamento general de la Ley de Organizaciones Políticas. Otra vez, el Movimiento Al Socialismo (MAS) salió con su gusto y las primarias ya tienen fecha y reglamento.
Hubo protestas que denunciaban nuevas estrategias políticas de “los azules” en el sentido de querer llevarlas adelante, a como dé lugar, para exterminar a las plataformas del 21F que habían emergido con nuevas formas de hacer política y que eran creíbles ante la ciudadanía, ya que reivindicaban la importancia del voto como un derecho fundamental en el marco democrático. Es así que el MAS se salió nuevamente con la suya y metió a la competencia electoral, “a la mala”, a los dos candidatos ilegales y, además, impuso ante el TSE, institución cooptada,  el argumento que establecía que “las primarias se hacen, le guste a quien le guste”.
Pronto, los partidos y las organizaciones políticas debieron organizarse para realizar alianzas en tiempo récord, para  de esa manera adecuarse a lo que establecía la nueva ley. Esta “adecuación” implicó, además, elegir binomios con la particularidad de que cada organización y alianza escogió una sola dupla para que participe en las primarias. 
Este hecho volvió al proceso de primarias totalmente absurdo e inviable, ya que este tipo de procesos en cualquier parte del mundo es útil para establecer mecanismos de democracia interna dentro de las organizaciones políticas, siempre y cuando existan al menos dos opciones que sean elegibles.
En nuestro caso, todas las organizaciones políticas presentaron una sola opción de binomio. Este hecho se advirtió oportunamente, en el sentido de que los bolivianos gastaríamos 27 millones de bolivianos para ratificar a los candidatos propuestos por las organizaciones políticas y, por lo tanto, sería un derroche de dinero estatal. 
El TSE, hizo caso omiso a la advertencia, avalado por el MAS. Es más, sacó una cuña radial recomendando a todos los militantes de los partidos para que voten en las elecciones primarias, ya que de esa manera “fortalecerán a su organización política”.
¿Por qué seguir con la idea de hacer las primarias si es que no sirven para nada? Porque éstas tienen al menos dos objetivos políticos que vienen desde el oficialismo.
En primer lugar, quieren utilizar las primarias y el voto de los militantes del MAS para decirle a la opinión pública que una equis cantidad importante de gente ha ratificado el binomio Evo-Álvaro y, por lo tanto, eso de que son candidatos ilegales e ilegítimos es mentira. Quiere engañar a los bolivianos haciéndonos creer que un número de militantes puede contradecir lo que ha dicho el voto ciudadano del 21 de febrero.
Y en segundo lugar, en la misma línea, el MAS quiere mostrarse como fuerza hegemónica con un poco menos de 800.000 militantes (entre funcionarios públicos, cocaleros y componentes de organizaciones sociales cooptadas), quienes votarán obligados o condicionados por una pega o por algún favor. Es así que la diferencia entre militantes del MAS y militantes de los opositores será abismal. El resultado, con seguridad, será que el Presidente o el Vice saldrán al día siguiente de las primarias diciendo que le han dado una paliza a la oposición y al 21F y que esto se ratificará en octubre de 2019. Una mentira descarada que sin duda muestra su desesperación y uno de sus últimos pataleos de ahogados.

Jorge Dulon F. es administrador público y cientista político.

Los riesgos para la democracia en 2019


domingo, 06 de enero de 2019 · 00:10
El año 2019 trae consigo una mochila de complicadas consecuencias políticas a causa de la decisión tomada el año pasado por el poder político hegemónico que fue la de postular, a como dé lugar, a los candidatos ilegales del Movimiento Al Socialismo (MAS) a pesar de haber sido rechazados por la mayoría de los ciudadanos en el referendo del 21 de febrero de 2016. Esto quiere decir, que Evo y Álvaro participarán en las primarias de enero de 2019 para ser legitimados, ratificados y coronados como candidatos del MAS y que participarán en las elecciones generales de octubre de este año, nos guste o no. En esa línea el MAS, podría encontrarse maquinando planes B, C y D, haciendo análisis de escenarios y números conforme se  dan a conocer los resultados estadísticos que ofrecen las diferentes encuestas. Contaría con por lo menos tres escenarios opcionales para asegurar la victoria de los candidatos ilegales en las elecciones de este año. 
El primer escenario tendría que ver con la estrategia ya posicionada en 2018, que busca sacar de la carrera electoral al principal candidato de la oposición, Carlos Mesa, el cual presenta una tendencia interesante a subir en las encuestas de manera permanente e inequívoca. Hay algunas encuestas que inclusive le dan la posibilidad de llegar a un 40% hasta el día de las elecciones primarias (fines de enero 2019). 
En esa medida, la estrategia oficialista trataría de manipular y utilizar a la justicia boliviana, nuevamente, para sacar de la galera “casos” vinculados a Lava Jato, los cuales serían procesados con celeridad para tener en un tiempo prudente (es decir, antes de las elecciones), por lo menos una sentencia ejecutoriada para apelar a las causales de incompatibilidad para ser candidato a la presidencia. Sacando al principal candidato de la oposición, el MAS esperaría que éste, desde fuera del escenario, no consiga endosar sus votos a un nuevo candidato.
El segundo escenario para que Morales y García se perpetúen en el poder, aun con la certeza de que no pueden ganar las elecciones generales, tendría que ver con que “se inventen” alguna excusa para llamar a una Asamblea Constituyente y de esta manera posponer las elecciones nacionales, además de aprovechar el posible proceso constituyente fraudulento para modificar la Constitución y de esa manera asegurar la existencia de un régimen autoritario, tal como ocurrió en Venezuela.
Por último, el tercer escenario posible sería recurrir al fraude electoral, sabiendo que nuestro sistema electoral no permite realizar un fraude de grandes proporciones. Aunque es verdad que han habido señales complicadamente claras de desinstitucionalización del Órgano Electoral como la renuncia de vocales o como el “despelote” de los inscritos como militantes que no eran militantes provocando una gran confusión en la opinión pública que hizo percibir que existe manipulación de la información dentro del Órgano Electoral. Al parecer, estaría en los planes del Gobierno, “ajustar” y “asegurar” el voto en el exterior, sobre todo en países como Argentina, Brasil o España para que los porcentajes favorables a Morales y a García sean superiores al 5% de las votaciones y de esa manera se pueda confirmar la victoria del binomio ilegal del MAS, sumando fraude y manipulación de mecanismos electorales en el exterior.
Y bueno, además de estas tres vías probables, habría una cuarta bastante  improbable, que tiene que ver con que el MAS acate los resultados de las elecciones de octubre de 2019, aceptando así una posible derrota y entregue el poder a un nuevo gobierno. Por lo que hemos escuchado en los discursos y en los mensajes políticos, entre líneas, este último escenario es el menos potable para el MAS. Es evidente que ninguna autoridad masista querrá perder  el poder y la  impunidad. Los ciudadanos, una vez más debemos estar atentos ya que la democracia en 2019 se encuentra en riesgo.
Jorge Dulon F. es administrador público y cientista político

¿Medios “paraestatales ” serviles al régimen o ignorantes extremos?


domingo, 16 de diciembre de 2018 · 00:09
El 12 de diciembre, el expresidente y candidato a la presidencia por la Alianza Comunidad Ciudadana (CC), Carlos Mesa, otorgó una entrevista en un periódico de circulación nacional. En dicha entrevista, se refirió a varios temas, como las cartas que envió al Tribunal Supremo Electoral pidiendo la inhabilitación de Morales, el por qué de su decisión de participar en las elecciones primarias, entre otros. Horas más tarde, la Agencia Boliviana de Información (ABI), sacó una nota, que mencionaba textualmente: “El candidato opositor Carlos Mesa anunció el miércoles la supresión del pago de los bonos estatales, tales como para la vejez, la escolaridad y la maternidad con que el Estado boliviano asiste a los sectores más vulnerables de su sociedad desde 2006, en caso de ganar las presidenciales bolivianas el 27 de octubre de 2019”.
Poco después, la noticia se fue multiplicando de forma irresponsable a través de la Agencia de Noticias Fides (ANF) y mediante el portal de noticias web del canal de televisión ATB. 
Lo que dijo en realidad, de manera textual, el candidato Carlos Mesa fue: “No podemos seguir con un rentismo que está haciéndole un profundo daño al país”. Esta declaración de ninguna manera especificó, como se mencionó en la interpretación de la ABI, que al asumir la Presidencia, Mesa eliminaría los bonos existentes en el país.
 Al día siguiente, la propia ABI reconoció su error y mencionó en otra nota que habían relacionado el concepto de rentismo directamente con bonos, y que nunca hubo mala intención. La reacción y tergiversación de lo dicho en la entrevista nos deja, en cualquier caso, pautas del rol de ciertos medios de difusión y comunicación de cara a la larga campaña presidencial que ya ha comenzado y que durará un poco más de diez meses. 
 En primer lugar, se confirma la existencia de medios y periodistas “favorables” al Gobierno que están dispuestos a todo con tal de seguir teniendo apoyo y aprobación de los poderosos. En ese sentido, la existencia de medios “paraestatales” (siguiendo el concepto utilizado por el periodista Raúl Peñaranda en su libro Control Remoto), conlleva la posibilidad de instrumentalizar políticamente el rol de dichos medios para ser parte de una línea comunicacional estratégica favorable y digitada por el propio Gobierno. 
En segundo lugar, se comprueba que existen medios y periodistas irresponsables y mediocres que no realizan bien su trabajo. En este caso, no revisaron la fuente primaria de información y simplemente se limitaron a copiar y pegar una noticia dudosa, que además provenía de la agencia estatal que saben a quién responde; o los periodistas de la ABI, que dijeron que no hubo mala intención, no fueron capaces de buscar el concepto de rentismo en un diccionario o cualquier otro recurso de la red y “confundieron” rentismo con bonos. 
En pocas palabras, la inexistencia de institucionalidad en entidades estatales, como la ABI y la poca seriedad de algunos medios, nos muestra que el gobierno del MAS podrá aprovechar estas condiciones para tratar de desbaratar a la oposición política para forzar una victoria a como dé lugar en la elecciones presidenciales. 
Adicionalmente, se prueba que nos encontramos viviendo en una autocracia en la que una  persona concentra el poder institucional y en gran medida comunicacional. Desde esa perspectiva, tanto los ciudadanos como los pocos medios de comunicación que todavía tienen un carácter de independencia, debemos ser corresponsables con el proceso democrático y no caer en la mediocridad. 
 La corresponsabilidad que deben tener los medios debe también extrapolarse a la corresponsabilidad de los ciudadanos para no dejarse engatusar y, por tanto, no caer en la línea discursiva del régimen. 
 Los ciudadanos debemos participar responsablemente, informándonos, formándonos políticamente. Caso contrario, en el corto plazo, provocaremos una profundización de este régimen ya autoritario que, sin lugar a dudas, se podrá convertir en una dictadura sin precedentes en el continente, en general, y en el país, en particular.
Jorge Dulon Fernández es administrador público y cientista político. 

Bienvenidos

La inquietud de tener un espacio como éste, se genera a partir de notar la ausencia de elementos proactivos de debate y análisis sobre el quehacer político, social, económico y cultural.

En este espacio, se podrá diálogar, intercambiar opiniones que respondan a un compromiso social de todos los que deen participar, buscando posturas críticas ante el proceso histórico coyuntural que nos toca vivir.


El nombre tiene como trasfondo la idea de mostrar lo que se encuentra detrás de lo visible, evidenciando que por detrás de lo que vemos y conocemos se va tejiendo un mundo de elementos con características positivas y negativas que deben ser discutidas y analizadas con objetividad y responsabilidad, mostrando de esta manera los procesos poco difundidos, en sus luces y sombras.


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Dirijo el área de investigación y formación de esta entidad