Nuestras sociedades se rigen sobre la base de Constituciones, que son parte de procesos históricos acumulados y adecuados a determinadas realidades.
Esas Constituciones contienen normas que establecen derechos y deberes ciudadanos que al mismo tiempo le dan un carácter al ejercicio de la ciudadanía.
Al parecer, hoy los bolivianos entendemos que debemos cumplir estos derechos y deberes tomando en cuenta los procesos de lucha y de emancipación social.
Vivimos en un momento profundo de demanda de transformación del Estado acumulado, que implica un replanteamiento de las normas establecidas.
Este nuevo proceso que vive nuestro país, ha sido conducido por distintos tipos de movimientos sociales, que por sus características de composición, acción y demandas, han tenido la capacidad de trastocar y evidenciar la magnitud de una crisis de Estado en que vivíamos y aun vivimos. En esa medida, han podido evidenciar también una crisis del Estado derecho. A partir de entonces, surgieron actores en el debate y escenario político que se sintieron con la legitimidad necesaria producto de la realidad, para sobre pasar y sobre llevar el Estado de Derecho, olvidando que el cumplimiento de los derechos y deberes implica ejercer plenamente la ciudadanía como lo mencionamos al inicio.
De esta manera, la legitimidad crítica al orden institucional, está por encima de las normas ordenadoras de dicha institucionalidad, haciendo que nos encontremos con un incumplimiento “legítimo” del Estado de Derecho.
Se suma a esta realidad, la existencia de una competencia de legitimidades que vienen desde lo local hasta lo nacional. El soberano se ha departamentalizado en algunos casos, el soberano ya no es uno solo.
Tomando en cuenta esta realidad crítica de percepciones, los ciudadanos debemos ser concientes que el Estado de Derecho no está reñido con un determinado proceso de cambio, ni con la política en general. El Estado de Derecho es una construcción civilizatoria para poner límites al poder político, económico y social constituido. Mientras esté enmarcado institucionalmente mediante una Constitución política, debe respetarse hasta que sus propios mecanismos permitan una reforma que se adapte de mejor manera a una determinada realidad.Como decía el francés Jean Paul Sartre, “el infierno son los otros”, por lo que es necesario tener y conocer marcos institucionales para poder respetarlos y cumplirlos, y de esta manera poder convivir con “los otros”.
Bienvenidos En este espacio, se podrá dialogar e intercambiar opiniones, buscando posturas críticas ante el proceso histórico coyuntural que nos toca vivir. El nombre tiene establece que por detrás de lo que vemos y conocemos se va tejiendo un mundo de elementos con características positivas y negativas que deben ser discutidas y analizadas con objetividad y responsabilidad, mostrando de esta manera los procesos poco difundidos, en sus luces y sombras.
viernes, 5 de septiembre de 2008
Algunas reflexiones a partir de los resultados del Referéndum Revocatorio
Después de confirmar los resultados del Referéndum Revocatorio, dónde todos los bolivianos tuvimos una vez más la oportunidad de manifestar nuestra opinión con el voto, nos quedan algunas reflexiones.
En primer lugar, los bolivianos y las bolivianas, tenemos una gran capacidad de tolerancia ya que seguimos creyendo que la mejor forma de resolver los conflictos es votando, es decir utilizando los mecanismos democráticos existentes.
Todavía estamos lejos de pensar en sancionar a los políticos no votando o realizando acciones para perjudicar los procesos democráticos, tal como ocurrió y todavía ocurre en otros países.
En segundo lugar, y de acuerdo al porcentaje de voto obtenido por el Presidente Morales, se percibe que los bolivianos siguen sintiendo la necesidad del cambio, por lo que tienen la convicción que, definitivamente con la actual gestión se ha ingresado a un nuevo proceso histórico de largo aliento, que implica creer en el.
El resultado también debiera marcar una señal clara en la oposición y en el gobierno, en el sentido de inducirlos a ambos a poder sentarse en una mesa de diálogo, consensuar distintas visiones de autonomía y limar aspectos que todavía generan confusión y debate que se encuentran en el proyecto del proyecto de constitución aprobado en Sucre.
Éste quizás el desafío más grande ya que en todo consenso y en todo diálogo existe un componente político enorme en dónde tratan de imponerse generalmente visiones programáticas antagónicas.
Es pues un reto porque las autoridades departamentales se sienten ahora con más poder en sus respectivas regiones y el Presidente de la República cuenta efectivamente con más poder en el país. De esta forma, ambos polos se sentirán con la fuerza de imponer.
Por el comportamiento de los actores políticos hasta la fecha, si estos no logran entender la importancia de ceder y consensuar, es previsible que los márgenes de violencia surjan nuevamente y vayan creciendo, llegando a ser mayores a los que ya tuvimos en el pasado.
Desde de esta perspectiva, no vayamos a creer que las acciones políticas han terminado con el resultado del revocatorio, definitivamente tenemos política para rato, y la forma de hacerla, incidirá en el futuro de nuestro país.
Quizás esta vez sea importante recordar que no solo hacen política los gobernantes, o los opositores. Los ciudadanos hacemos política todos los días y debemos tener la capacidad de hacerla esta vez de manera responsable para incidir correctamente en lo que creemos teniendo siempre presente nuestros derechos pero por sobre todo nuestras obligaciones para con la sociedad boliviana.
En primer lugar, los bolivianos y las bolivianas, tenemos una gran capacidad de tolerancia ya que seguimos creyendo que la mejor forma de resolver los conflictos es votando, es decir utilizando los mecanismos democráticos existentes.
Todavía estamos lejos de pensar en sancionar a los políticos no votando o realizando acciones para perjudicar los procesos democráticos, tal como ocurrió y todavía ocurre en otros países.
En segundo lugar, y de acuerdo al porcentaje de voto obtenido por el Presidente Morales, se percibe que los bolivianos siguen sintiendo la necesidad del cambio, por lo que tienen la convicción que, definitivamente con la actual gestión se ha ingresado a un nuevo proceso histórico de largo aliento, que implica creer en el.
El resultado también debiera marcar una señal clara en la oposición y en el gobierno, en el sentido de inducirlos a ambos a poder sentarse en una mesa de diálogo, consensuar distintas visiones de autonomía y limar aspectos que todavía generan confusión y debate que se encuentran en el proyecto del proyecto de constitución aprobado en Sucre.
Éste quizás el desafío más grande ya que en todo consenso y en todo diálogo existe un componente político enorme en dónde tratan de imponerse generalmente visiones programáticas antagónicas.
Es pues un reto porque las autoridades departamentales se sienten ahora con más poder en sus respectivas regiones y el Presidente de la República cuenta efectivamente con más poder en el país. De esta forma, ambos polos se sentirán con la fuerza de imponer.
Por el comportamiento de los actores políticos hasta la fecha, si estos no logran entender la importancia de ceder y consensuar, es previsible que los márgenes de violencia surjan nuevamente y vayan creciendo, llegando a ser mayores a los que ya tuvimos en el pasado.
Desde de esta perspectiva, no vayamos a creer que las acciones políticas han terminado con el resultado del revocatorio, definitivamente tenemos política para rato, y la forma de hacerla, incidirá en el futuro de nuestro país.
Quizás esta vez sea importante recordar que no solo hacen política los gobernantes, o los opositores. Los ciudadanos hacemos política todos los días y debemos tener la capacidad de hacerla esta vez de manera responsable para incidir correctamente en lo que creemos teniendo siempre presente nuestros derechos pero por sobre todo nuestras obligaciones para con la sociedad boliviana.
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Bienvenidos
La inquietud de tener un espacio como éste, se genera a partir de notar la ausencia de elementos proactivos de debate y análisis sobre el quehacer político, social, económico y cultural.
En este espacio, se podrá diálogar, intercambiar opiniones que respondan a un compromiso social de todos los que deen participar, buscando posturas críticas ante el proceso histórico coyuntural que nos toca vivir.
El nombre tiene como trasfondo la idea de mostrar lo que se encuentra detrás de lo visible, evidenciando que por detrás de lo que vemos y conocemos se va tejiendo un mundo de elementos con características positivas y negativas que deben ser discutidas y analizadas con objetividad y responsabilidad, mostrando de esta manera los procesos poco difundidos, en sus luces y sombras.
En este espacio, se podrá diálogar, intercambiar opiniones que respondan a un compromiso social de todos los que deen participar, buscando posturas críticas ante el proceso histórico coyuntural que nos toca vivir.
El nombre tiene como trasfondo la idea de mostrar lo que se encuentra detrás de lo visible, evidenciando que por detrás de lo que vemos y conocemos se va tejiendo un mundo de elementos con características positivas y negativas que deben ser discutidas y analizadas con objetividad y responsabilidad, mostrando de esta manera los procesos poco difundidos, en sus luces y sombras.
